Zach

LA PERSEVERANCIA TIENE SU RECOMPENSA

Durante los últimos ocho otoños, los viernes a la noche de Zach de 16 años son bastante similares. Después de la escuela, se pone su conjunto para jugar al fútbol y se va a la cancha con sus compañeros de equipo. Vive por la prisa de correr en línea y derribar al mariscal de campo. Para un fanático que lo alienta desde la tribuna, Zach parece un adolescente más en el campo. Pero Zach no es como los demás. Lo que los fanáticos no pueden ver son los audífonos camuflados debajo de su casco. Zach los usa desde que le diagnosticaron pérdida auditiva grave a profunda cuando era bebé, pero esto no evitó que alcance el éxito en su vida.

El nacimiento de Zach no fue fácil. Pasó más de dos semanas en la Unidad de Cuidados Intensivos debido a una infinidad de problemas y complicaciones médicas. Sus padres, Tammie y Keith, se pasaban horas a su lado sosteniendo su pequeña mano, leyéndole historias y diciéndole cuánto lo amaban. Y cuando finalmente le dieron el alta, el médico les dijo que Zach no había pasado el cribado auditivo en recién nacidos, que ellos ni siquiera sabían que se lo habían hecho. El médico les recomendó que no se preocuparan, que muchos recién nacidos no pasaban la prueba y no recibían un diagnóstico de pérdida auditiva. Tammie se preguntaba si había escuchado algunos de sus "te quiero".

Dos semanas después, Tammie y Keith llevaron a Zach al audiólogo pediátrico para que le realizara un examen de respuesta auditiva a nivel del tronco cerebral (ABR, Auditory Brainstem Response). El ABR es un examen inocuo que mide el sonido más bajo que un bebé puede escuchar. Tammie sostuvo a Zach en sus brazos durante las dos horas que duró toda la evaluación. "Luego, el audiólogo vino y nos dijo que Zach tenía pérdida auditiva de grave a profunda", dijo Tammie. "Sentí como que el tiempo se detuvo".

"ÉL ES EL TESTIMONIO VIVO DE QUE EL ENFOQUE DE ESCUCHA Y LENGUAJE ORAL FUNCIONA." —Keith, papá de Zach.
Zach arbitra los partidos de básquet en la YMCA.

"Cuando nos enteramos de la noticia, nos quedamos helados", dijo Keith. "¿Teníamos que aprender la lengua de señas? ¿Qué teníamos que hacer para ser los mejores padres para él? Nos encantaba ir al lago. Nos encantaba acampar. Nos encantaba hacer ciertas cosas, y no sabíamos de qué manera su pérdida auditiva afectaría nuestra vida familiar".

Aunque aún estaban impactados por el diagnóstico, Tammie y Keith inmediatamente comenzaron a evaluar las opciones de comunicación de Zach. Tuvieron en cuenta los sueños que tenían para Zach y todas sus actividades, profesiones y relaciones que ellos esperaban que pudiera hacer o tener en el futuro. Decidieron que el enfoque de escucha y lenguaje oral (LSL, Listening and Spoken Language) le daría la mejor oportunidad de alcanzarlos.

"ALCE SU VOZ HASTA QUE OBTENGA LOS SERVICIOS QUE NECESITA." —Keith, papá de Zach.
Zach está parado sobre el puente que reconstruyó como parte del proyecto de servicio comunitario del programa explorador Águila.

El primer paso era conseguir audífonos para su bebé recién nacido, pero era todo un desafío. Al principio, la empresa de seguros rechazó su solicitud. Tammie llamaba a la empresa todos los días, hasta que pudo hablar con un supervisor que la escuchara. "La perseverancia es la clave", explicó. "Hay que intentar contar la historia de uno y relacionarse con un representante de la empresa de seguros de una manera más humana. Preguntarle si tiene hijos o nietos. Decirle que quieres que tu hijo crezca y tenga todas las oportunidades, que sea autosuficiente, que sea un adulto exitoso, y que para hacer todo eso necesita una amplificación temprana lo más pronto posible para comenzar a incorporar vocabulario variado en el cerebro". La perseverancia de Tammie tuvo su recompensa y Zach recibió los audífonos.

"LO QUE REALMENTE LO AYUDÓ FUE HABLARLE TODO EL TIEMPO CUANDO ERA BEBÉ. SIMPLEMENTE APORTARLE VOCABULARIO CONSTANTEMENTE. HABLAR, REÍR Y DIVERTIRNOS JUNTOS." —Tammie, mamá de Zach.

A partir de ese momento, Tammie y Keith se dedicaron a crear el entorno rico en lenguaje que Zach necesitaba, a fin de desarrollar sus habilidades de escucha y habla. Tammie tenía un empleo con horario flexible para poder pasar más tiempo leyéndole a Zach y a su hermana de dos años, Brittany. "Lo que realmente ayudó a Zachary fue ser un locutor de radio", dijo Tammie. "Hablarle todo el tiempo, incluso cuando estaba comiendo o le cambiaba el pañal. La recepción constante de vocabulario, simplemente continuar hablando, riendo y divirtiéndonos juntos". La dedicación temprana de sus padres en el enfoque de LSL ayudó a desarrollar una sólida base para el éxito de Zach como adolescente.

El año pasado, Zach alcanzó el rango de explorador Águila. Se escapa a jugar un videojuego mientras estudia.

Zach and Tammie charlan al final del día.

En la actualidad, el típico adolescente estadounidense tiene una confianza serena que muchos adultos desearían tener y un currículum que solo la mayoría de los adolescentes se puede imaginar. El año pasado, alcanzó el rango de explorador Águila por reconstruir un puente sumamente necesario en su comunidad. Es miembro de la Sociedad Nacional de Honor (National Honor Society) y también supervisor de campamento en la YMCA de la localidad. Pero también es el típico adolescente, que se escapa para jugar al Call of Duty en su Xbox antes de estudiar para los exámenes.

Lo que es más importante para Tammie y Keith es que saben que Zach escucha cada "te quiero" que le dicen,
algo que no sabían que iba a ser posible cuando recibió el diagnóstico de bebé. "Tenía mucha ansiedad. Tenía mucho miedo y sentía que no tenía idea de lo que iba a pasar en el futuro", dijo Tammie. "Hoy en día, le diría a
los padres que respiren profundo, que abracen a su hijo y que lo amen. Todo va a estar bien".